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La Reforma Pro-salud

 

Parte 1: Salud y Alimentación

Parte 2: El Vestuario

 

 

 

Salud y Alimentación

 

1. Principio

Creemos que Dios creó perfecto al ser humano. Cuerpo, alma y espíritu pertenecen al Señor, y es su voluntad que las personas gocen de salud espiritual, mental y corporal. Por lo tanto, es nuestro deber observar las reglas divinas de salud, no sólo para nuestro bienestar, sino para poder servir mejor a la humanidad. Lucas 9:2; 1 Tesalonicenses 5:23, 24.

“La reforma pro salud es uno de los ramos de la gran obra que debe preparar un pueblo para la venida del Señor. Está tan estrechamente unida con el triple mensaje angélico como la mano con el cuerpo.” Counsels on Health, 20, 21.

Cuando el Creador asignó al ser humano su alimentación en el Paraíso, indicó cuál era la mejor base para ésta, a saber, la vegetariana. Los cereales, las frutas y los frutos oleaginosos forman la alimentación elegida por nuestro Creador. Génesis 1:29. Más tarde se añadieron las verduras. Génesis 3:18. Por lo tanto, nos abstenemos de todo tipo de carnes (incluyendo aves, pescado y otras). Además, evitamos el consumo de bebidas alcohólicas y con cafeína (por ejemplo: bebidas de Cola), condimentos fuertes, quesos rancios y fétidos, café, té negro, tabaco, y todo tipo de estupefacientes. Desaconsejamos el uso combinado de leche y azúcar. 1 Corintios 6:19, 20.

Como creyentes adventistas recibimos también, en relación al mantenimiento de nuestra salud, mucha luz a través de los Testimonios del Espíritu de Profecía. En primera línea tenemos que mantener nuestro cuerpo saludable a través de productos alimenticios sanos, que fueron establecidos para la primera pareja humana, y mediante la aplicación de remedios naturales.

Pero si nos hemos enfermado a causa de influencias externas e insalubres, equivocada manera de vivir previamente, estrés y otros factores de la vida moderna, y, necesitamos la ayuda médica, entonces deberíamos consultar, si fuera posible, a un médico creyente. Especialmente en tales situaciones podemos apoyarnos en la promesa que Dios, el Señor, es nuestro médico y nos puede realmente ayudar y sanar. Se deben usar medicamentos sólo en casos de absoluta necesidad y esto con cautela. Éxodo 15:26.

“El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el agua y la confianza en el poder divino son los verdaderos remedios. Todos debieran conocer los agentes que la naturaleza provee como remedios, y saber aplicarlos.” Ministerio de Curación, 89.

 

2. Introducción

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” 1 Corintios 6:19. Es muy importante tomar en consideración el contenido de este versículo, ya que incluye verdades importantísimas para el ser humano: ¿A quién pertenece?

A menudo las personas piensan que su cuerpo les pertenece y son dueños de si mismo, lo cual les permite hacer lo que desean, pero la cita anterior expresa principios totalmente contrarios a esta forma de pensar:

 

• ‘vuestro cuerpo es templo’

• ‘templo del Espíritu Santo’

• ‘Espíritu Santo, el cual está en vosotros’

• ‘…no sois vuestros’

 

El cuerpo humano tiene el propósito de ser morada de Dios, como su templo, un lugar santo y duro, donde la Divinidad pueda morar. Este es un excelente privilegio, ya que el Señor desea estar en cada uno de sus criaturas, ya que le pertenecemos por creación y redención:

 

CREACIÓN

 “… Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” Génesis 1:26.

 

REDENCIÓN

 “Porque comprados sois por precio: glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 1 Corintios 6:20. “…con la sangre preciosa de Cristo, como de un Cordero sin mancha y sin contaminación” 1 Pedro 1:19.

“Captamos un gran lección cuando entendemos nuestra relación con Dios, y su relación con nosotros. Las palabras: ‘No sois vuestros, porque comprados sois por precio’, deben colgarse en los vestíbulos de nuestra memoria, para que siempre reconozcamos el derecho que Dios tiene a nuestros talentos, nuestras propiedades, nuestra influencia, nuestro yo individual. Hemos de aprender cómo tratar este don de Dios, la mente, el alma y el cuerpo, para que, como posesión comprada por Cristo, hagamos un servicio saludable y salvador para él.” Testimonios para los Ministros, 430.

 

3. Definición

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 2. La relación entre cuerpo, alma y espíritu es evidente en este versículo, así como la preocupación divina por el bienestar del ser humano.

Dios prometió a su pueblo en el Antiguo Testamento: “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” Éxodo 23:25.

 

 Servicio a Dios        –         Bendición        –         Salud

 

Esta misma promesa es válida para todos nosotros hoy, tal como se confirma en su versión del Nuevo Testamento en 3 Juan 2.

Toda promesa está acompañada de condiciones, de modo que ésta pueda cumplirse, las cuales se encuentran muy bien detalladas en Éxodo 15:26 “Si oyeres la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”

 

CONDICIONES

1. ‘oyeres la voz’ = Prestar atención a la Palabra de Dios.

2. ‘hicieres lo recto’ = Practicar lo bueno delante de Dios.

3. ‘dieres oído’ = Prestar atención a los Mandamientos de Dios.

4. ‘guardares’ = Obedecer los Mandamientos de Dios.

 

En Dios podemos confiar todas nuestras preocupaciones y ansiedades, así como también nuestras dolencias: “El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias” Salmo 103:3. El Señor no sólo cura nuestra alma y los limpia del pecado sino que también nos concede de nuevo la salud física. Una vez más se relaciona el estado interior y exterior del ser humano. Cuando Jesús estuvo en esta tierra confirmó de nuevo esta relación entre alma-espíritu-cuerpo: “El cual anduvo haciendo bienes por todas partes, y sanando a todos los oprimidos del diablo” hechos 10:38 y Mateo 4:23 “… sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.

“Puesto que la mente y el alma hallan expresión por medio del cuerpo, tanto el vigor mental como el espiritual depende en gran parte de la fuerza y la actividad físicas; todo lo que promueva la salud física, promueve el desarrollo de una mente fuerte y un carácter equilibrado. Sin salud, nadie puede comprender distintamente ni cumplir completamente sus obligaciones para consigo mismo, con sus semejantes, o con su Creador. Debiera cuidarse por lo tanto tan fielmente la salud como el carácter.” La Educación, 191.

 

4. Características

Cuando Dios creó al hombre colocó a su disposición todo lo que necesitaba, lo cual incluía la alimentación: “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” Génesis 1:29.

 

El Señor específico claramente los alimentos que había previsto para los primeros seres humanos:

• ‘planta que da semilla’ = Cereales.

• ‘árbol en que hay fruta y que da semillas’ = Frutas y frutos oleaginosos.

 

Incluso después de la caída en el pecado, el Señor se preocupó de las necesidades alimentarias del ser humano:

• ‘… y comerás hierba del campo’ Génesis 3:18 = Vegetales, legumbres, raíces, etc.

 

El Señor continuó instruyendo a sus hijos acerca de su alimentación después del Diluvio:

• ‘Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento; así como las legumbres y hierbas…’ Génesis 9:3. = Carne.

 

Cuando sólo existían 8 personas en toda la tierra, el Señor les permitió comer carne, la cual añadió a los productos que ya había prescrito anteriormente. Sin embargo, la ingesta de carne fue regulada muy estrictamente:

a) ‘Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” Génesis 9:4.

b) ‘… animales limpios y de los animales que no eran limpios…” Génesis 7:8.

 

Cuando el pueblo de Israel se encontraba en el desierto, el Señor cubrió sus necesidades alimentarias:

• ‘Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo …Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como simiente de culantro, blanco y su sabor como de hojuelas con miel” Éxodo 16:4, 31 = Semilla.

 

Israel solicitó carne, como alimento y aunque no se encontraba en el plan original de Dios se la concedió en dos ocasiones a causa de sus murmuraciones y en una de ella murieron un gran número de personas a cauda del consumo desaforado de carne:

a) “Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Entre las dos tardes comeréis carne…” Éxodo 16.11, 12.

b) “…comeréis carne: pues que habéis llorado a oídos de Jehová … No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días; sino hasta un mes de tiempo, hasta que os salga por las narices, y os sea en aborrecimiento: por cuanto menospreciasteis a Jehová …” Números 11:18 – 20.

 

Durante la estadía en el desierto el Señor presentó a Israel una confirmación de la regulación en la ingesta de carne:

• ‘para hacer diferencia entre inmundo y limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer’ Levítico 11:47.

• ‘…Ninguna grasa… comeréis…” Levítico 7:23.

• ‘Además, ninguna sangre comeréis…” Levítico 7:26.

 

El Señor, además, había previsto un día al año de ayuno obligatorio, era el ‘día de la expiación’ en el cual debían, por orden divina: ‘afligiréis vuestras almas’ Levítico 16:31. En este día se consideraba un pecado imperdonable comer carne, incluso de animales limpios, siempre que Dios había ordenado que se ayunará:

• ‘Y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comer carne y beber vino …este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor Jehová de los ejércitos.’ Isaías 22:13, 14.

 

Es interesante comprobar que la alimentación en el nuevo hogar de los redimidos será similar a la del Paraíso:

• ‘…crecerá todo árbol de comer… y su fruto será para comer…’ Ezequiel 47:12 = Frutas y frutos.

• ‘…Al que venciere, daré a comer del maná…’ Apocalipsis 2:17 = Semillas.

 

“… las leyes de la naturaleza son las leyes de Dios, tan ciertamente divinas como los preceptos del decálogo. Dios ha escrito en cada nervio, músculo y fibra del cuerpo, las leyes que gobiernan nuestro organismo. Toda violación descuidada o premeditada de estas leyes es un pecado contra nuestro Creador.” La Educación, 192.

 

5. Referencias

Las Sagradas Escrituras incluyen un gran número de principios de vida que tomados en cuenta, estrictamente, promueven la salud, aunque a continuación se citan sólo algunos:

 

1. ABSTINENCIA DE ALCOHOL

 “…Tú y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra…” Levítico 10:9.

 

2. HORARIO REGULAR DE COMIDAS

 “… comen a debido tiempo…” Eclesiastés 10:17.

 

3. COMER PARA VIVIR

 “… comen… para reponer fuerzas, y no para festín” Eclesiastés 10:17.

 

4. DESCANSO ADECUADO

 “…Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” Marcos 6:31.

 

5. CONTROL DE LOS INSTINTOS

 “Mas venzo mi cuerpo, y lo tengo en sujeción…” 1 Corintios 9:27.

 

6. ALEGRIA

 “El corazón alegre constituye un buen remedio” Proverbios 17:22.

 

7. PALABRAS AGRADABLES

 “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina a los huesos” Proverbios 16:24.

 

8. NO VIVIR PARA COMPLACER EL APETITO

 “Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre…” Filipenses 3:19.

 

9. AMBIENTE AGRADABLE

 Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio” Proverbios 15:17.

 

10. HACER TODO PARA LA GLORIA DE DIOS

 “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” 1 Corintios 10:31.

 

“La salud es una bendición cuyo valor pocos aprecian; no obstante, de ella depende mayormente la eficacia de nuestras facultades mentales y físicas. Nuestros impulsos y pasiones tienen su asiento en el cuerpo, y éste debe conservarse en la mejor condición física, y balo las influencias más espirituales, a fin de que pueda darse el mejor uso a nuestros talentos.” Palabras de Vida del Gran Maestro, 316.

 

6. Comentarios

“Es un pecado ser intemperante en la cantidad de alimentos ingeridos, aun cuando la calidad no pueda objetarse. Muchos piensan que, si no comen carne y los alimentos más elaborados, pueden ingerir alimentos sencillos hasta hartarse. Esto es un error. Muchos profesos partidarios de la reforma pro salud no son nada más que glotones. Colocan en los órganos digestivos una carga tan grande que agota la vitalidad del organismo en el esfuerzo de digerirla. También tiene una influencia depresiva en el intelecto, pues se requiere la energía nerviosa del cerebro para ayudar al estómago en su obra. El comer en exceso aun de los alimentos más sencillos, entorpece los delicados nervios del cerebro y debilita su vitalidad. Comer en exceso tiene un efecto peor sobre el organismo que trabajar en exceso; la intemperancia en el comer postra más efectivamente las energías vitales que la intemperancia en el trabajo.

Los órganos digestivos nunca debieran recargarse con una cantidad o calidad de alimentos que les será difícil digerir. Todo lo que se ingiere en mayor cantidad que la que el organismo pueda usar para convertir en buena sangre, obstruye la maquinaria; pues no puede convertirse ni en músculo ni en sangre, y su presencia recarga el hígado y enferma el organismo. El estómago trabaja en exceso en su esfuerzo por digerir estos alimentos y luego hay una sensación de languidez, que se interpreta como apetito; y sin permitir que los órganos digestivos se tomen tiempo para descansar de su duro trabajo, y reponer energías, se ingiere otra cantidad exagerada y se pone nuevamente en movimiento la agotada maquinaria. El organismo se nutre más deficientemente ingiriendo una cantidad excesiva de alimentos, aunque sean de buena calidad, que ingiriendo una cantidad moderada en períodos regulares...

Es imposible tener una concepción clara de las cosas eternas a menos que la mente se espacie en contemplar temas elevados. Todas las pasiones deben sujetarse a las facultades morales. Cuando los hombres y las mujeres profesan una firme fe y una ferviente espiritualidad, sé que su profesión de fe es falsa si no ejercen control sobre todas sus pasiones. Dios requiere esto. La razón por la que prevalece tal oscuridad espiritual es que la mente se satisface con un bajo nivel y no se eleva siguiendo los puros y santos canales celestiales.” Consejos sobre salud, 158, 159.

 

7. Conclusión

“Una solemne responsabilidad descansa sobre los que tienen conocimiento de la verdad: la de velar para que sus obras correspondan a su fe, que su vida sea refinada y santificada, y que sean preparados para la obra que debe cumplirse rápidamente en el curso de estos últimos días del mensaje. No tienen ni tiempo ni fuerzas que gastar en la satisfacción de sus apetitos. Estas palabras debieran repercutir con fuerza ahora en nuestros oídos: “Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos de refrigerio de la presencia del Señor.”(Hechos 3: 19.) A muchos de los nuestros les falta espiritualidad y se perderán a menos que se conviertan completamente. ¿Queréis arriesgaros a ello?

Muchos se privan de las ricas bendiciones de Dios por su orgullo y falta de fe. A menos que humillen sus corazones ante el Señor, muchos serán sorprendidos y chasqueados cuando resuene el grito: “He aquí, el esposo viene.” (Mateo 25: 6.) Conocen la teoría de la verdad, mas no tienen aceite en sus vasos para sus lámparas. En este tiempo, nuestra fe no debe limitarse a un simple asentimiento, a una simple adhesión al mensaje del tercer ángel. Necesitamos el aceite de la gracia de Cristo para alimentar nuestras lámparas, hacer brillar la luz de la vida e indicar el camino a los que están en tinieblas.

Si no queremos tener una vida religiosa enfermiza, debemos, sin tardanza y con celo, trabajar para nuestra salvación con temor y temblor. Muchos no son en manera alguna fieles a sus votos bautismales. Su celo se ha enfriado por el formalismo, los deseos mundanales, el orgullo y el egoísmo. Algunas veces están emocionados; pero no caen sobre la Roca, Cristo Jesús. No vienen a Dios con corazones quebrantados por el arrepentimiento y la confesión.

Aquellos en quienes se produce una verdadera conversión manifestarán los frutos del Espíritu en su vida. Pluguiese a Dios que aquellos que tienen tan poca vida espiritual comprendieran que la vida eterna no puede otorgarse sino a quienes han llegado a ser participantes de la naturaleza divina, y han huido de la corrupción que reina en el mundo por la concupiscencia.

Sólo el poder de Cristo puede obrar, en el corazón y la mente, la transformación que deben experimentar todos los que quieran participar con él de la nueva vida, en el reino de los cielos. “El que no naciere otra vez ­dice el Salvador­ no puede ver el reino de Dios.”(Juan 3: 3.) La religión proveniente de Dios es la única que nos puede conducir a él. Para servirle convenientemente, es necesario haber nacido del Espíritu divino. Entonces seremos inducidos a velar. Nuestros corazones serán purificados, nuestras mentes renovadas, y recibiremos nuevas aptitudes para conocer y amar a Dios. Obedeceremos espontáneamente a todos sus requerimientos. En eso consiste el culto verdadero.

Dios exige que su pueblo progrese constantemente. Debemos aprender que la satisfacción de nuestros apetitos es el mayor obstáculo que se oponga a nuestro progreso intelectual y a la santificación del alma. No obstante todo lo que profesamos en lo que concierne a la reforma pro salud, algunos de entre nosotros se alimentan mal. El halago de los apetitos es la causa principal de la debilidad física y mental, del agotamiento y de las muertes prematuras. Toda persona que busca la pureza de la mente debe recordar que en Cristo hay un poder capaz de dominar los apetitos.” Consejos sobre la Salud, 128, 129

 

 

 

 

El Vestuario

 

1. Principio

Como creyentes adventistas somos también reformadores en el vestuario. No deberíamos llevar vestidos lujosos o nocivos para la salud, ni las aberraciones de la moda, que transgreden las leyes del pudor y contribuyen directamente a la difusión de las condiciones inmorales. Tampoco debemos usar calzado malsano.

“Asimismo también las mujeres, ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia, no en cabellos encrespados, u oro, o perlas, o vestidos costosos, sino de buenas obras, como conviene a mujeres que profesan piedad” (1 Timoteo 2:9, 10). 1 Pedro 3:3-5; Isaías 3:16-24.

Los adornos exteriores, por medio de los cuales se atrae la mirada hacia quienes los llevan, no contribuyen a la honra del Señor.

Con respecto al cabello la Biblia nos dice lo siguiente: “La misma naturaleza ¿no os enseña que al hombre sea deshonesto criar cabello? Por el contrario, a la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello” (1 Corintios 11:14, 15.

En el corazón donde mora el amor de Jesús, cada creyente será un ejemplo en estas cosas.

 

2. Introducción

“Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujeres, y no se avergonzaban” Génesis 2:25. Cuando Dios creó a la primera pareja no los vistió, sino que su condición inmaculada les permitía vivir sin sentir vergüenza.

Cuando pecaron, una de las primeras sensaciones que experimentaron fue la vergüenza al comprobar su desnudez: “Y fueron abiertos los ojos de entrambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” Génesis 3:7. Ellos se diseñaron su propio ropaje, pero después de la conversación que Dios mantuvo con Adán y Eva, “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y vistiolos” Génesis 3:21.

Después del primer sacrificio de animales en favor de los primeros pecadores, Dios mismo usó las pieles y vistió a la pareja que iba a ser expulsada del Edén. Es interesante constatar que el vestuario que se diseñó el ser humano fue rechazado por Dios, el cual le fue retirado y colocado aquel que el Señor había prescrito.

“Después de la transgresión de Adán y Eva ellos quedaron desnudos, porque el manto de luz y seguridad se había retirado de ellos.” 14MR 96-97 (1896).

 

3. Definición

“Y tú allega a ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes;…. Y harás vestidos sagrados… para honra y hermosura… hagan los vestidos de Aarón, para consagrarle a que me sirva de sacerdote” Éxodo 28:1-3.

Si se considera que el pueblo de Dios del presente es “…linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:19. Los principios válidos en el diseño del vestuario sacerdotal son aplicables a la época actual:

 

1. ‘Vestidos sagrados’

• CUBRIR: ‘He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” Apocalipsis 16:15.

• JUSTICIA: ‘Y le fue dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino con las justificaciones de los santos” Apocalipsis 19:8.

 El vestuario tiene el propósito de cubrir y de demostrar el carácter de la persona. En el caso bíblico, Dios nos concede su justicia y cubre sus pecados.

 

2. ‘para honra’

• HUMILDAD: ‘… delante de la honra está la humildad’ Proverbios 15:33.

• OBEDIENCIA: ‘…el que guarda la corrección, será honrado’ Proverbios 13:18.

 El vestuario debe caracterizarse por la sencillez, que corresponde a un espíritu humilde, que está dispuesto a recibir la corrección necesario y es por lo tanto obediente, ya que la acepta.

 

3.  ‘y hermosura’

• SALVACIÓN: ‘Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: Hermoseará a los humildes con salvación’ Salmo 149:4.

• ADORACIÓN: ‘… Postraos delante de Jehová en la hermosura de su santidad’ 1 Crónicas 15:29.

 El vestuario debe reflejar la belleza de la humildad que acompaña la maravillosa experiencia de la salvación en Cristo; refleja la transformación del ser a través de Jesús, así como la reverencia y la solemnidad ante EL.

 

4. ‘consagrarle’

• SEPARACIÓN: ‘…cuando se apartare… para dedicarse a Jehová’ Números 6:2.

• PERTENENCIA: ‘…todo lo consagrado será cosa santísima a Jehová’ Levítico 27:28.

 El vestuario del cristiano debe marcar la diferencia ante las modas, ya que debe dedicarse a Dios, ya que como hijos suyos le pertenecemos por creación y redención y debemos mostrar nuestra pertenencia al Señor.

 

5.  ‘me sirva’

• DISCIPULADO: ‘Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra la cual los he llamado’ Hechos 13:2.

• DIVERSIDAD: ‘Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos. Empero a cada uno le es dado manifestación del Espíritu para provecho’ 1 Corintios 12:6, 7.

 El vestuario debe reflejar que Jesús es nuestro Maestro y nosotros sus fieles discípulos, que cumplimos responsablemente nuestras responsabilidades que aunque somos diferentes unos de otros, tenemos el mismo objetivo, pues formamos el cuerpo, la iglesia, cuya cabeza es Cristo.

 

“La ropa debe tener la donosura, la belleza y las cualidades propias de la sencillez natural. Cristo nos ha prevenido contra el orgullo de la vida, pero no contra su gracia y su belleza natural. Nos llama la atención a las flores del campo, a los lirios de tan significativa pureza, y dice: ‘Ni aún Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos’. Así, por medio de las cosas de la naturaleza, Cristo nos enseña cuál es la belleza que el Cielo aprecia, la gracia modesta, la sencillez, la pureza, la propiedad, que harán nuestro atavío agradable a Dios.” Mensajes para los Jóvenes, 350.

 

4. Características

A continuación se presentan algunos de los principios bíblicos correspondientes al vestuario:

 

1. DIFERENCIA DE SEXOS

“No vestirá la mujer hábito de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace” Deuteronomio 22:5.

 

2. HONESTIDAD Y MODESTIA

“…ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia…” 1 Timoteo 2:9.

 

3. CABELLO NATURAL

“… no con cabellos encrespados…” 1 Timoteo 2:9.

 

4. SIN ADORNOS NI LUJOS

 “… no con… oro o perlas o vestidos costosos” 1 Timoteo 2:9.

 

5. SANTIDAD

 “… se distingan en un porte santo…” Tito 2:3

 

6. ROPAJE SIN EXCESOS

 “… ni en compostura de ropas” 1 Pedro 3:3.

 

7. PIEL NATURAL

 “Asimismo dice Jehová: … y los ojos descompuestos… Por tanto, peleará el Señor…” Isaías 3:16.

 

“El adorno interior de un espíritu manso y pacífico es inestimable. En la vida del verdadero cristiano el adorno exterior estará siempre en armonía con la paz y santidad interiores. ‘Si alguno quiere venir en pos de mí –dijo Cristo-, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame’. La abnegación y el sacrificio caracterizarán la vida del cristiano. Una evidencia de que el gusto se convirtió, se verá en el vestuario de todo aquel que anda en el camino allanado para los redimidos del Señor.” Los Hechos de los Apóstoles, 417.

 

5. Referencias

El antiguo Israel debía tener dos señales identificativas de su pertenencia a Dios en su ropaje. Uno de los distintivos consistía en una franja de color azul en la parte baja o remate del vestido (Números 15:38) y otro eran unos flecos en las cuatro esquinas del manto con que se cubrían (Deuteronomio 22:12). Cada una de estas señales se encontraban en lugares estratégicos del vestuario: en la parte inferior, superior y media y eran visibles por delante, detrás y de perfil. Así pues, identificaban, sin lugar a dudas, a un hijo de Dios en cualquier posición y desde cualquier perspectiva.

El significado o sentido de este diseño identificativo lo expone Dios mismo en su Palabra:

 

1. RECORDATORIO

‘… para que cuando lo viereis, os acordéis de todos los mandamientos de Jehová…” Números 15:39.

 La visualización del vestido con sus flecos y franja azul debía hacer recordar la ley de Dios.

 

2. PRÁCTICA

‘… todos los mandamientos de Jehová para ponerlos por obra…” Números 15:39.

 El recuerdo debía conducir a la práctica fiel de la ley de Dios. Al vestirse por la mañana, recordarían y se propondrían ser fieles y obedientes al amoroso Salvador.

 

3. MALOS PENSAMIENTOS

‘… y no miréis en pos de vuestro corazón…’ Números 15:39.

 Al colocar los principios divinos como norma de vida, también en el vestuario, se evitaría caer en los pensamientos humanos y pecaminosos.

 

4. MALOS DESEOS VISUALES

‘… y de vuestros ojos, en pos de los cuales fornicáis’ Números 15:39.

 Al colocar los principios divinos como norma de vida, también en el vestuario, se evitaría toda mirada concupiscente, codiciosa o abocadora al mal.

 

5. SANTIDAD

‘… y seáis santos a vuestro Dios’ Números 15:40.

 La elevación espiritual del ser humano es el propósito de la Divinidad, la cual también se involucra en el vestuario.

 

6. SALVACIÓN

‘Yo Jehová.’ Números 15:41.

 El Señor usa su nombre más sublime para enfatizar el pensamiento que se está tratando. Aquel que es Dios sobre todo, Omnipotente, Omnisapiente, Omnipresente, Creador y Eterno establece estos principios.

 

7. LIBERACIÓN

‘… que os saqué de la tierra de Egipto…’ Números 15:41.

 Dios recuerda que no sólo tiene autoridad para solicitar la obediencia a estos principios por ser Dios mismo, de quien dependemos para la vida y la existencia, sino que además es nuestro Salvador, Liberador y Redentor; por El hemos sido liberados de la esclavitud del pecado.

 

8. PERSONALIZACIÓN

‘…vuestro Dios’ Números 15:41.

 El nos eligió primero y después nosotros también lo elegimos a El y en este pacto de amor: voluntario y feliz nos hemos comprometido a serle fieles, en relación a lo cual nos requiere sentido de responsabilidad consecuente.

 

“Es correcto amar lo bello y desearlo; pero Dios desea que primero amemos y busquemos las bellezas superiores, que son imperecederas. Ningún adorno exterior puede ser comparado en valor o belleza con aquel ‘espíritu agradable y pacífico’, el ‘lino finísimo, blanco y limpio’ (Apoc. 19:14) que todos los santos usarán. Estas ropas los harán hermosos y deseables aquí, y en el futuro serán su distintivo de admisión en el palacio del Rey. Su promesa es: ‘Y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos’ (Apoc. 3:4).” Los Hechos de los Apóstoles, 418.

 

6. Comentarios

“En el vestido, lo mismo que en todas las demás cosas, tenemos el privilegio de honrar a nuestro Creador. El no sólo desea que nuestro vestido sea limpio y saludable, sino apropiado y sentador.” La Educación, 342.

“Debemos tratar de sacar el mejor partido de nuestra apariencia. En el servicio del tabernáculo, Dios explicó todo detalle concerniente a las vestiduras de los que ministraban delante de él. Esto nos enseña que él tiene una preferencia con respecto a la indumentaria de los que le sirven. Fueron muy específicas las instrucciones dadas acerca de las vestiduras de Aarón, porque eran simbólicas. Así la indumentaria los que siguen a Cristo, debe ser simbólica. En todas las cosas, hemos de ser representantes de él. Nuestra apariencia en todo respecto debe caracterizarse por el aseo, la modestia y la pureza.” 2 Joyas de los Testimonios, 393, 394.

“Por medio de las cosas de la naturaleza, Cristo nos enseña cuál es la belleza que el cielo aprecia, la gracia modesta, la sencillez, la pureza, la corrección que harán nuestro atavío agradable a Dios.” El Ministerio de Curación, 221.

“El vestido y su arreglo en la persona son generalmente un índice de lo que es el hombre o la mujer.” La Conducción del Niño, 388.

“Proceded como si supierais que el ojo del cielo está sobre vosotros y que vivís bajo la aprobación o desaprobación de Dios.” La Conducción del Niño, 389.

 

7. Conclusión

“Cristo hizo resaltar la devoción al vestido y previno, sí, ordenó a sus seguidores que no se preocuparan demasiado por él. “Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos”... El orgullo y la extravagancia en el vestido son pecados a los cuales están propensas especialmente las mujeres. De ahí que estas advertencias se refieran directamente a ellas. ¡De cuán poco valor son el oro, las perlas, o el atavío costoso cuando se comparan con la humildad y el encanto de Cristo!” La Conducción del Niño, 390.

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia no con peinado ostentoso, ni oro, ni perla, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” 1 Ped. 3: 3-5; “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible, ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres”

Muchas consideran que esas órdenes son demasiado anticuadas para que se les preste atención; pero el que las dio a sus discípulos, comprendía los peligros que entrañaría en nuestro tiempo el amor al vestido, y nos envió la consiguiente amonestación. ¿Le prestaremos atención y seremos sabios? 1 Joyas de los Testimonios, 594.

“Los que realmente tratan de seguir a Cristo tendrán concienzudos escrúpulos en cuanto a la ropa que usan; se esforzarán por satisfacer los requisitos de esa orden tan claramente dada por el Señor [1 Ped. 3: 3-5].” Mensajes para los Jóvenes, 343, 344.

“Hay una tendencia creciente de que las mujeres, en su vestido y apariencia, se aproximen al otro sexo todo lo que sea posible y la moda es que sus vestidos sean muy parecidos a los de los hombres, pero Dios declara que esto es una abominación.

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia” (1 Tim. 2: 9)... . Dios quería que hubiera una clara distinción entre el vestido de hombres y mujeres y ha considerado el asunto de importancia suficiente para dar instrucciones explícitas acerca de él; pues la misma vestimenta usada por ambos sexos ocasionaría confusión y gran aumento de crimen.” La Conducción del Niño, 402, 403.

“Si somos cristianos, seguiremos a Cristo aunque el camino que debamos seguir sea opuesto a nuestras inclinaciones naturales. No vale la pena deciros que no debéis usar esto o lo otro, pues si el amor de esas cosas vanas está en vuestro corazón, el desprendernos de vuestros adornos será tan sólo como cortar el follaje de un árbol. Las inclinaciones del corazón natural se manifestarán nuevamente. Debéis estar convencidos en vuestra conciencia. El razonamiento humano ha tratado siempre de evadir o de poner a un lado las instrucciones sencillas y directas de la Palabra de Dios. En todas las épocas, una mayoría de los profesos seguidores de Cristo ha desatendido esos preceptos que ordenan la abnegación y la humildad, que requieren modestia y sencillez de conversación, de conducta y de indumentaria. El resultado ha sido siempre el mismo: un apartamiento de las enseñanzas del Evangelio conduce a la adopción de las modas, las costumbres y los principios del mundo. La piedad vital cede su lugar a un formalismo muerto. La presencia y el poder de Cristo, retirados de esos círculos amadores del mundo, hallan cabida entre una clase de humildes adoradores que están dispuestos a obedecer las enseñanzas de la Santa Palabra. Se ha seguido esta conducta durante generaciones sucesivas. Se han levantado, una tras otra, diferentes denominaciones que, abandonando su sencillez, han perdido, en gran medida, su poder primitivo.

En todos los asuntos de la indumentaria, debemos ser estrictamente cuidadosos y seguir muy de cerca las reglas bíblicas. La moda ha sido la diosa que ha regido el mundo, y con frecuencia se insinúa en la iglesia. La iglesia debe hacer de la Palabra de Dios su norma y los padres deben pensar inteligentemente acerca de este asunto. Cuando ven a sus hijos inclinarse a seguir las modas mundanas, deben, como Abraham, ordenar resueltamente a su casa tras sí. En vez de unirlos con el mundo, relacionadlos con Dios.” La Conducción del Niño, 405, 406.

 

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