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La Iglesia del Señor

 

1. Principio

Creemos que la cabeza de la iglesia es Cristo. La iglesia es una reunión de creyentes que han aceptado a Cristo como Salvador y Señor, y viven según su doctrina y sus mandamientos. Efesios 5:23; Colosenses 1:18.

Los miembros de iglesia son preparados para la eternidad en la escuela de Cristo, mediante la doctrina que tienen en común, las experiencias, el consejo y las amonestaciones. 1 Timoteo 3:15.

La norma inalterable en la vida y obra de la iglesia son las Sagradas Escrituras. Ellas contienen el gran divino documento de justicia y amor: los Diez Mandamientos que fueron vividos en forma práctica por Jesús. Precisamente por medio de éstos, fue posible reconocer en todos los tiempos a la iglesia remanente así como la apostasía. Apocalipsis 12:17; 14.12.

“la iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo.” Los Hechos de los Apóstoles, 9.

Para que puedan ser la luz del mundo Jesús rogó en su oración sumo sacerdotal por la unidad de sus seguidores. Juan 17:21; Efesios 4:16.

Creemos que por amor a Dios y a su pueblo, todos los miembros de la iglesia observarán el orden establecido por ésta. Hebreos 13:7, 17; 1 Tesalonicenses 5:12, 13. (Nota: En relación al orden y organización de la iglesia remitimos al Manual de Iglesia.)

 

2. Introducción

“… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” Hechos 2:47. En este versículo se destaca la relación entre los individuos y la comunidad o iglesia. Especialmente interesante es comprobar que Dios dirige a las personas que le aceptan a formar parte de su iglesia, ya que éstas la conforman, siendo el punto de unión: la salvación en Cristo.

“Y los que creían en el Señor, se aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres” Hechos 5:14. La fe y aceptación de Cristo, como Salvador establece vínculos estrechos entre los miembros de Su iglesia, sean estos hombres y mujeres, pues delante de Dios no hay acepción de personas.

“… y mucha compañía fue agregada al Señor” Hechos 11:24. Tomar la decisión de formar parte del pueblo de Dios es considerada bíblicamente como posesión del Señor, ya que la fe personal y la doctrina común une a los individuos entre sí y con Dios, ya que de acuerdo a la Palabra, todos los miembros de la iglesia de Cristo, son su familia en la tierra, la cual está unida con la del cielo a través del Padre de quien toma nombre y de Cristo quien ha restablecido la unión: “Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo, del cual toma nombre toda la familia en los cielos y en la tierra” Efesios 3:14, 15.

“Durante los siglos de tinieblas espirituales, la iglesia de Dios ha sido como una ciudad asentada en un monte. De siglo en siglo, a través de las generaciones sucesivas, las doctrinas puras del cielo se han desarrollado dentro de ella. Por débil e imperfecta que parezca, la iglesia es el objeto al cual Dios dedica en un sentido especial su suprema consideración. Es el escenario de su gracia, en el cual se deleita en revelar su poder para transformar los corazones. … La iglesia de Dios es el palacio de la vida santa, lleno de variados dones, y dotado del Espíritu Santo.” Los Hechos de los Apóstoles, 10, 11.

 

3. Definición

La palabra ‘iglesia’ no aparece como tal en el Antiguo Testamento. Sin embargo, es interesante comprobar que cuando Esteban habló en su discurso acerca del antiguo Israel lo denominó ‘la iglesia en el desierto’ Hechos 7:38.

En el Antiguo Testamento el concepto que actualmente usamos por iglesia, se percibía bajo diferentes conceptos:

 

• Grupo de personas de la misma línea genealógica, bajo el concepto de nación.

 “Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” Génesis 12:2.

 

• Grupo de personas de la misma línea genealógica, bajo el concepto de pueblo.

 “…Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob … Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto …” Éxodo 3:6, 7.

 

• Grupo de personas unidas bajo una misma creencia.

 “Después entraron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Deja ir a mi pueblo …” Éxodo 5:1.

 

También en el Nuevo Testamento se usaron diferentes conceptos que aparecen con el término iglesia:

 

• Grupo de creyentes localizados geográficamente.

 “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Nimfas, y a la iglesia que está en su casa. Y cuando esta carta fuere leída entre vosotros, haced que también sea leída en la iglesia de los laodicenses; y la de Laodicea que la leáis también vosotros” Colosenses 4:15, 16.

 

• Grupo de creyentes reunidos para adorar.

 “… Cuando os juntáis, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación: hágase todo para edificación” 1 Corintios 14:26.

 

• Autoridades de la iglesia: Dirigentes.

 “Así que los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de dios, y sirvamos a las mesas” Hechos 6:2.

 

“La iglesia es la fortaleza de Dios, su ciudad de refugio, que él sostiene en un mundo en rebelión. Cualquier traición a la iglesia es traición hecha a Aquel que ha comprado a la humanidad con la sangre de su Hijo unigénito. Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la Tierra. En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron. Estos centinelas daban el mensaje de amonestación, y cuando eran llamados a deponer su armadura, otros continuaban la labor. Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo. El ha enviado a sus ángeles para ministrar a su iglesia, y las puertas del infierno no han podido prevalecer contra su pueblo.” Hechos de los Apóstoles, 10.

 

4. Características

“Ahora, pues, Israel, qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy …” Deut. 10:12, 13. En estos versículos se expresa con gran claridad las características para identificar a la iglesia de Dios verdadera:

 

• ‘temás a Jehová tu Dios’

 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” Proverbios 1:7 = Iglesia sabia en el conocimiento de Dios y Su verdad.

 

• ‘andes en todos sus caminos’

 “… Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.” Apocalipsis 15:3 = Iglesia justa y veraz.

 

• ‘ames … a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma’

 “… Vosotros os habéis consagrado ahora a Jehová; llegaos pues, y presentad sacrificios y alabanzas en la casa de Jehová. Y la multitud presentó sacrificios y alabanzas; y todo liberal de corazón, holocaustos.”

2 Crónicas 29:31 = Iglesia consagrada, dedicada a Dios.

 

• ‘sirvas … a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma’

 “… retengamos la gracia por la cual sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” Hebreos 12:28 = Iglesia reverente y servicial.

 

• ‘guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos’

 “Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús” Apocalipsis 14:12 = Iglesia obediente, fiel y paciente.

 

“La iglesia está edificada sobre Cristo como su fundamento; ha de obedecer a Cristo como su cabeza.” El Deseado de Todas las Gentes, 382.

 

5. Referencias

Las Sagradas Escrituras presenta a la iglesia a través de un gran número de símbolos. Algunos de los cuales se exponen a continuación:

 

• SAL = Sabor y Preservación

 “Vosotros sois la sal de la tierra…” Mateo 5:13.

 

• LUZ = Iluminación y Guía

 “Vosotros sois la luz del mundo …” Mateo 5:14.

 

• REBAÑO = Grupo compacto

“… un rebaño y un pastor” Juan 10:16.

 

• CUERPO = Organismo y Organización

 “… la iglesia, la cual es su cuerpo …” Efesios 1:22, 23.

 

• MORADA = Acogimiento y Hogar

 “… sois juntamente edificados para morada de Dios …” Efesios 2:22.

 

• MUJER = Maternidad y Descendencia

 “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia …” Efesios 5:23.

 

• COLUMNA Y BALUARTE = Sostén y Defensa

 “… la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” 1 Timoteo 3:15.

 

• PIEDRAS = Resistencia y Durabilidad

 “Vosotros también, como piedras vivas,…” 1 Pedro 2:5.

 

• SACERDOCIO = Mediación y Representación

 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, …” 1 Pedro 2:9.

 

En comparación con los millones del mundo, los hijos de Dios serán, como siempre lo fueron, un pequeño rebaño; pero si permanecen de parte de la verdad como está revelada en su Palabra, Dios será su refugio. Están bajo el amplio escudo de la Omnipotencia. Dios siempre constituye mayoría. Cuando el sonido de la final trompeta penetre en la prisión de la muerte, y los justos se levanten en triunfo, exclamando: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” para unirse con Dios, con Cristo, con los ángeles y con los fieles de todas las edades, los hijos de Dios serán una gran mayoría . . . En santa visión el profeta vio el postrer triunfo de la iglesia remanente de Dios. Escribió:

“Y vi así como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habían alcanzado la victoria . . .estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todo poderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos”.” Hechos de los Apóstoles, 471.

 

6. Comentarios

“ A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Efe. 5: 27.

Puede parecemos maravilloso que Juan haya visto a Cristo como es, y que Cristo se haya dirigido por sí mismo a las iglesias. Pero debemos recordar que la iglesia, por más debilitada y defectuosa que sea, es el único objeto de la tierra al cual Cristo confiere su suprema consideración. Constantemente la está vigilando con solicitud, y la está fortaleciendo con su santo Espíritu. ¿Estaremos dispuestos, nosotros, como miembros de su iglesia, a permitirle que dirija nuestra mente y que trabaje por medio de nosotros para su gloria?

Dará toda la ayuda necesaria a los que pidan fortaleza para desarrollar un carácter cristiano. Pero su amor no es debilidad. No transigirá con sus pecados, ni les dará prosperidad mientras sigan una conducta torcida. Sus pecados serán perdonados sólo en virtud de un fiel arrepentimiento; porque Dios no cubrirá el mal con el manto de su justicia. Honrará el servicio fiel. Bendecirá abundantemente a los que revelan a sus semejantes su justicia, su misericordia y su amor. Que los que entran en su servicio anden delante de él en verdadera humildad, siguiendo fielmente sus pisadas, atesorando los santos principios que perdurarán por las edades eternas. Que demuestren, mediante la palabra y la acción, que obedecen las leyes que se obedecen en el cielo.

El amor de Dios por su iglesia es infinito. El cuidado que manifiesta hacia su heredad es incesante.” Hijos e Hijas de Dios, 16.

 

7. Conclusión

“La iglesia es propiedad de Dios, y el Señor la recuerda constantemente mientras está en el mundo, sujeta a las tentaciones de Satanás. Cristo nunca ha olvidado los días de su condescendencia. Al abandonar el escenario de su humillación, Jesús no perdió nada de su humanidad. Conserva el mismo amor tierno y piadoso, y siempre lo conmueve la angustia humana. Siempre tiene en cuenta que él fue un Varón de dolores, experimentado en quebrantos. No olvida a su pueblo que lo representa, que está luchando para exaltar su ley pisoteada. Sabe que el mundo que lo odió a él, odia también a su pueblo. Aun cuando Cristo Jesús ha pasado a los cielos, allí continúa siendo una cadena viviente que une a sus creyentes con su propio corazón de amor infinito. Los más humildes y débiles están unidos íntimamente a su corazón por una cadena de simpatía. Nunca olvida que él es nuestro representante, y que lleva nuestra naturaleza.

Jesús ve a su verdadera iglesia en la tierra, cuya mayor ambición consiste en cooperar con él en la grandiosa obra de salvar almas. Oye sus oraciones presentadas con contrición y poder, y la Omnipotencia no puede resistir sus ruegos por la salvación de cualquier miembro probado y tentado del cuerpo de Cristo. “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades; sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Jesús vive siempre para interceder por nosotros. Por medio de nuestro Redentor, ¿qué bendiciones no recibirá el verdadero creyente? La iglesia, que está por entrar en su más severo conflicto, será, para Dios, el objeto más querido en la tierra. La confederación del mal será impulsada por un poder de abajo, y Satanás arrojará todo vituperio posible sobre los escogidos, a quienes no puede engañar y alucinar con sus invenciones y falsedades satánicas. Pero exaltado “por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados”, Cristo, nuestro representante y nuestra cabeza, ¿cerrará su corazón, o retirará su mano, o dejará de cumplir su promesa? No; nunca, nunca.

Dios tiene una iglesia, un pueblo escogido … Dios tiene un pueblo cuyos miembros colaboran con él, que ha avanzado teniendo la gloria del Señor en vista. Escuchad la oración de nuestro representante en el cielo: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado”. ¡Oh, cómo anhelaba la divina Cabeza tener a su iglesia consigo! Sus hijos tuvieron comunión con él en sus sufrimientos y su humillación, y es su mayor gozo tenerlos consigo para que sean participantes de su gloria. Cristo reclama el privilegio de tener 22 a su iglesia consigo. “Aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo”. El tenerlos consigo está en armonía con la promesa del pacto, y el acuerdo hecho con su Padre. Presenta reverentemente ante el propiciatorio su completa redención en favor de su pueblo. El arco de la promesa circunda a nuestro Sustituto y Garante mientras se derrama su petición de amor: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado”. Contemplaremos al Rey en su hermosura, y la iglesia será glorificada.

A semejanza de David, podemos orar ahora: “Tiempo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley”. Los hombres han avanzado en la desobediencia a la ley de Dios, hasta alcanzar un punto de insolencia sin paralelo. Se están educando en la desobediencia, y se acercan rápidamente al límite de la tolerancia y del amor de Dios, y el Señor seguramente intervendrá. El reivindicará ciertamente su honor, y reprimirá la iniquidad prevaleciente. ¿Serán arrastrados los que guardan los mandamientos de Dios por la iniquidad que predomina? ¿Serán ellos tentados, porque se tenga a la ley de Dios en oprobio universal, a menospreciar esa ley que es el fundamento de su gobierno tanto en el cielo, como en la tierra? No. Para su iglesia su ley llega a ser más preciosa, santa y honorable, a medida que los hombres arrojen sobre ella escarnio y desprecio. Como David, pueden decir: “Han invalidado tu ley. Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro. Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, y aborrecí todo camino de mentira”. La iglesia militante no es todavía la iglesia triunfante; pero Dios ama a su iglesia, y describe por medio del profeta cómo se opone y resiste a Satanás, que está vistiendo a los hijos de Dios con las ropas más negras y contaminadas, y está reclamando el privilegio de destruirlos. Los ángeles de Dios los protegen de los asaltos del enemigo. El profeta dice: “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás, Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba 24 delante del ángel. Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de sí, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.” La iglesia remanente, 20-24.

 

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