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El Ofrecimiento de la Gracia de Dios

 

1. Principio

Creemos que Dios amó tanto al mundo que envió a su Hijo a este mundo para salvar a la humanidad, y aunque por doquier reinaba la corrupción y la rebeldía, ya había sido previsto un camino para salvar al hombre. Efesios 1:4; 2:8; 1 Pedro 1:19, 20.

Jesucristo nació como hombre y fue obediente a su Padre en todas las cosas. Por su vida y su muerte vicaria fue creada la base de la reconciliación y redención. Fue resucitado para nuestra justificación, y ascendió al cielo para reconciliar al pecador arrepentido con Dios y justificarlo en el Santuario celestial, por medio de su sangre derramada y su justicia. A través de esta acción salvadora se muestra la justicia y la bondad de Dios. Nuestro pecado fue condenado en Cristo, y al mismo tiempo nos fue mostrado el camino del perdón. Romanos 3.24.

“Lo que Dios nos indica y concede es ilimitado El trono de la gracia es en sí mismo la atracción más elevada, porque está ocupado por Uno que nos permite llamarle Padre. …

“Tan pronto como un hijo de Dios se acerca al propiciatorio, llega a ser cliente del gran Abogado. Cuando pronuncia su primera expresión de penitencia y súplica de perdón, Cristo acepta su caso y lo hace suyo, presentando la súplica ante su Padre como su propia súplica.

“A medida que Cristo intercede en nuestro favor, el Padre abre los tesoros de su gracia para que nos los apropiemos, para que los disfrutemos y los comuniquemos a otros.” 3 Joyas de los Testimonios, 29, 30.

Creemos que por medio de la gracia nos convertimos en hijos de Dios, y que ésta obra nuestra redención, nuevo nacimiento y aceptación como coherederos con Cristo. Tito 2.11; Juan 1.16; 1 Pedro 1:13.

La gracia es un favor inmerecido. Consiste en que Dios entregó a su Hijo a la muerte en lugar nuestro, para que por su sangre derramada y su justicia, el pecador pueda subsistir ante Dios. 1 Juan 1:7.

 

2. Introducción

La invitación divina a tener comunión con el Cielo es una constante a lo largo de las Sagradas Escrituras: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamó …” Apocalipsis 3:20 y también en Mateo 11:28 “Venid a mí todos…”.

Los llamados de Dios al ser humano han sido constantes desde el momento en que éste se ocultó de El en el Edén: “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día; y se escondió el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios … y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: Dónde estás tú?” Génesis 3:8, 9.

Esta búsqueda del ser humano por parte de la Divinidad, el ofrecimiento de la salvación, se base en el infinito amor de Dios, pues “… no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” 2 Pedro 3:9 y por ello entregó a su amado Hijo “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16. El es propósito divino rescatar de la muerte eterna a cada persona para ofrecerla la vida eterna.

“Todos los que reciben a Cristo como su Salvador personal, han de manifestar la verdad del Evangelio y su poder salvador en la vida. … Por medio de la gracia de Cristo podemos realizar todo lo que Dios requiere.” Palabras de Vida del Gran Maestro, 276.

 

3. Definición

“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”. Efesios 2:8. Estos versículos bíblicos establecen los principios relacionados con el ofrecimiento de la gracia, ya que la coloca como un elemento imprescindible en la salvación. Esta fue necesaria en el momento en que el ser humano se separó de Dios a causa del pecado, pues para él era imposible colocarse de nuevo en armonía con el Cielo en su condición pecadora.

La gracia se ejemplifica en Cristo mismo, tal como se describe en Juan 1:16 “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia”. Jesús es el centro del plan de salvación y del que emana la redención.

La llamada de Dios dirigida a la humanidad es constante: “Venid a mi todos …” Mateo 11:28 y Apocalipsis 3:20 “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo …”. Desde que Caín se escondió de la presencia del Señor en el Edén los intentos divinos de acercarse al ser humano son permanentes a lo largo de las Escrituras: “… y se escondió el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios … Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: Dónde estás tu?” Génesis 3:8. 9.

La separación del hombre de Dios a causa de la caída en el pecado estableció un abismo tan grande que era necesario un medio que relacionará ambas partes, lo cual se llevó a cabo a través del ofrecimiento de la salvación en Cristo.

“Todos los que reciben a Cristo como un Salvador personal, han de manifestar la verdad del Evangelio y su poder salvador en la vida. Dios no pide nada sin hacer provisión para su cumplimiento. Por medio de la gracia de Cristo podemos realizar todo lo que Dios requiere.” Palabras de Vida del Gran Maestro, 276.

“Porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó.” Tito 2:11. De acuerdo a esta cita la gracia es divina y tiene como propósito la salvación de todos los seres humanos.

“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” Efesios 2:8. La salvación se concede por gracia, la cual es un don de Dios. Así pues, ambos elementos proceden del Señor, tanto la salvación como el medio para obtenerla.

“… las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” Efesios 2:7. El ofrecimiento de la gracia divina es abundante, pues el Señor nos la ofrece gratuitamente como demostración de su amor, el cual reveló por medio de Jesucristo, nuestro Redentor.

“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos” Efesios 2:5. Es necesario indicar que la gracia o el don de la salvación se ofrece al ser humano, cuando éste se encuentra en su estado pecaminoso, pues entonces le urge especialmente la liberación del mismo, lo cual es únicamente posible a través de la aceptación de Cristo, como Salvador personal.

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios; siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús” Romanos 3:23, 24. El pecado nos separa de Dios y nos inhabilita para tener comunión con el Cielo: “Mas vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros …” Isaías 59:2, sin embargo, el Señor nos dice: “…Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche” Isaías 55:1, ya que su invitación de salvación aún se encuentra en vigencia: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” Isaías 55:6 y el resultado será maravilloso: “Levántate, resplandece que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti” Isaías 60:1. Por la aceptación de Cristo, ya no estamos ‘destituidos de su gloria’ sino que su gloria está sobre nosotros para salvación.

“La gracia es un atributo de Dios puesto a servicio de los seres humanos indignos. Nosotros no la buscamos, sino que fue enviada en busca nuestra.” El Ministerio de Curación, 119.

 

4. Características

A continuación se citan una serie de características que ayudan a comprender el término ‘gracia’:

• Transferible

 “… de gracia recibisteis, dad de gracia” Mateo 10:8.

• Salvadora

 “… por la gracia del Señor Jesús creemos que seremos salvos …” Hechos 15:11.

• Gratuita

 “Siendo justificados gratuitamente por su gracia …” Romanos 3:24.

• Accesible de conocimiento

 “Porque ya sabéis de la gracia de nuestro Señor …” 2 Corintios 8:9.

• Rechazable

 “Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” Gálatas 5:4.

• Abundante

 “… mucho más abundó la gracia de Dios a los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo” Romanos 5.15

• Divina

 “Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia … “ Hebreos 4:16.

“la gracia divina es el gran elemento del poder salvador; sin ella todo esfuerzo humano es inútil.” Obreros Evangélicos, 72.

 

5. Referencias

“Porque el pecado no se enseñoreará de nosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14. Estos dos aspectos son muy importantes: ‘bajo la ley’ y ‘bajo la gracia’, ya que implican dos momentos diferentes del estado espiritual del ser humano.

A continuación se realiza un esquema comparativo a modo de explicación:

“El símbolo del cristianismo no es una señal exterior, ni tampoco una cruz o una corona que se lleven puestas, sino que es aquello que revela la unión del hombre con Dios. Por el poder de la gracia divina manifestada en la transformación del carácter, el mundo ha de convencerse de que Dios envió a su Hijo para que fuese su Redentor. Ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada.” El Ministerio de Curación, 372, 373.

 

6. Comentarios

“Los dones de su gracia mediante Cristo son gratuitos para todos. No hay elección, excepto la propia, por la cual alguien haya de perecer. Dios ha expuesto en su Palabra las condiciones de acuerdo con las cuales se elegirá a cada alma para la vida eterna: la obediencia a sus mandamientos, mediante la fe en Cristo. Dios ha elegido un carácter que está en armonía con su ley, y todo el que alcance la norma requerida, entrará en el reino de la gloria. Cristo mismo dijo: “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida.” “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Juan 3: 36; Mat. 7: 21.) Y en el Apocalipsis declara: “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.” (Apoc. 22: 14.) En cuanto a la redención final del hombre, ésta es la única elección que nos enseña la Palabra de Dios.

Es elegida toda alma que labre su propia salvación con temor y temblor. Es elegido el que se ponga la armadura y pelee la buena batalla de la fe. Es elegido el que vele en oración, el que escudriñe las Escrituras, y huya de la tentación. Es elegido el que tenga fe continuamente, y el que obedezca a cada palabra que sale de la boca de Dios. Las medidas tomadas para la redención se ofrecen gratuitamente a todos, pero los resultados de la redención serán únicamente para los que hayan cumplido las condiciones.” Patriarcas y Profetas, 208

 

7. Conclusiones

“ Cristo fue “despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isa. 53: 3- 5). La gracia de Cristo y la ley de Dios son inseparables. En Jesús la misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron. En su vida y carácter, no sólo revela el carácter de Dios, sino las posibilidades del hombre. Era el representante de Dios y el ejemplo de la humanidad. Presentó ante el mundo lo que la humanidad podría llegar a ser cuando se uniera por fe con la divinidad. El unigénito Hijo de Dios tomó sobre sí la naturaleza del hombre y estableció su cruz entre la tierra y el cielo. Mediante la cruz, el hombre fue atraído a Dios, y Dios al hombre. La justicia se inclinó desde su puesto elevado y sublime, y las huestes celestiales, los ejércitos de la santidad, se acercaron a la cruz, inclinándose con reverencia, pues en la cruz se satisfizo la justicia. Mediante la cruz, el pecador fue rescatado de la fortaleza del pecado, de la confederación del mal, y cada vez que se acerca a la cruz se enternece su corazón y clama arrepentido: “Fueron mis pecados los que crucificaron al Hijo de Dios”. Deja sus pecados en la cruz y se transforma su carácter por la gracia de Cristo. El Redentor levanta al pecador del polvo y lo coloca bajo la dirección del Espíritu Santo. Cuando el pecador contempla al Redentor, encuentra esperanza, seguridad y gozo. La fe se aferra de Cristo con amor. La fe obra por el amor y purifica el alma.” 1 Mensajes Selectos, 410, 411

 

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